
Ahora creo que jugábamos al luche desde tierra sólo para alcanzar cielo, desde suelo a cielo suelo a cielo. Por eso mi fosforescencia, mi constelación, mis ganas de ser cielo/suelo, porque en el cielo los tambores suenan despacito y respirar aire es como comerse ocho galletas de marihuana sin amasar ni moldear ni hacerse agua la boca o la boca agua. En el cielo no vas a estar nunca tú, porque nunca creíste ni en la tierra, ni en la luz pegando en los edificios, tampoco decías venga después de Talagante, viste que soy más rota que tú, más perra, más odiable. Los odiables algún día seremos celestiales, leru leru, diseñador, aunque pensemos en todas todas las camas reservadas para nosotros y en tu departamento, te perdono en no-cielo de tu cuerpo, la ausencia satelital e infantil, te perdono los jales y la nariz sangrante, te perdono las palabras que dicen tu edad; lo que te falta es cielo es luche es ponerle nombre al ombligo y apellido a los perros.
Si te dijera animal serías pájaro, si me dijera arquitectura, sería ruina.
Si te dijera animal serías pájaro, si me dijera arquitectura, sería ruina.

2 comentarios:
no es porque sea mío el texto, pero lo encontré más lindo que ocho y cuarto. me acuerdo que cuando lo leó, alguien me preguntó si estaba enamorada y a mi me dio vergüenza porque esas cosas de amor siempre me dan vergüenza.
el título es macanudo diegors.
vivan, nos vemos el viernes.
HERMOSO DANIELA.
Publicar un comentario